El mercado, con datos
Alquilar una casa unifamiliar en vez de un piso
Alquilar un chalet o una casa de pueblo se firma con la misma ley que un piso. Lo que cambia es todo lo demás: no hay comunidad que reparta gastos, hay instalaciones que sólo son tuyas y hay un jardín que alguien tiene que cuidar.
El contrato es el mismo
La Ley de Arrendamientos Urbanos no distingue entre pisos y casas: habla de edificación habitable cuyo destino primordial sea satisfacer la necesidad permanente de vivienda del inquilino. Una casa unifamiliar entra ahí igual que un tercero con ascensor, con sus mismas prórrogas y su misma fianza.
Y hay un detalle útil: las normas del arrendamiento de vivienda se aplican también al mobiliario, a los trasteros, a las plazas de garaje y a cualquier otra dependencia que ceda el mismo arrendador como accesorio. El garaje anexo, el porche cerrado o el cuarto de aperos no van por libre.
Los gastos no se reparten con nadie
En un piso, los gastos generales se repercuten según la cuota de participación. En una casa suelta no hay cuotas. Si se quiere que el inquilino asuma tributos y gastos no individualizables, el pacto tiene que constar por escrito y decir el importe anual de esos gastos a la fecha del contrato. Sin esas dos cosas, no vale.
Ojo con lo que se mete en el saco: el IBI y la basura suelen ser lo que se repercute, pero el pacto sobre tributos no afecta a la Administración, que seguirá reclamándole al dueño. Y si la casa está en una urbanización con entidad de conservación, esa cuota también hay que nombrarla o no se cobra.
Quién arregla qué
El propietario está obligado a hacer, sin subir la renta, las reparaciones necesarias para mantener la casa habitable. Las pequeñas reparaciones que exige el desgaste por el uso ordinario son del inquilino. Esa frontera, que en un piso da para poco, en una casa da para mucho: caldera, depósito de gasóleo, grupo de presión, pozo, depuradora, canalones, puerta de garaje.
Lee también: Reparaciones: qué paga el casero y qué el inquilino La habitabilidad es del propietario y el desgaste diario del inquilino. Dónde está la frontera, quién avisa y qué pasa si la obra se alarga.Lo que conviene cerrar antes de firmar
- El jardín: quién corta, quién poda y quién paga el riego. Mantener no es reparar, y ahí se discute siempre.
- La piscina: tratamiento del agua, invernaje y la avería de la depuradora, que no es lo mismo que el cloro.
- El depósito de gasóleo o la bombona: cómo se entrega y cómo se devuelve.
- Las revisiones obligatorias de caldera y chimenea, con nombre y apellidos de quien las encarga.
- El seguro: el continente lo asegura el dueño; el contenido, el inquilino. Que los dos existan y se sepa.
- Las llaves: casa, cancela, garaje, cuarto de instalaciones. Contadas y por escrito.
Una casa unifamiliar consume más tiempo que un piso, del dueño o del inquilino. El contrato es el sitio donde se decide de cuál de los dos.
Lo que está por debajo de lo que se pide en su zona
Comparamos cada anuncio con la mediana de su mismo tipo en su mismo municipio. Lo que sale por debajo, lo enseñamos aquí.
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